Thursday, December 27, 2007

MÁS ALLÁ DEL HECHO HISTÓRICO: LAS HERRAMIENTAS MEDIÁTICAS


Por: Kelvyn A. Mejía

La historia se escribe a partir de los hechos, afirman la mayoría de historiadores y amantes de Clío, la diosa del pasado social de la colectividad humana. Y hasta aquí sin dudas que el acuerdo entre colegas es unánime, pero el hecho no es mas que la espuma, olas en la superficie, que se producen por las interacciones de las profundidades. (Braudel, 1969). A estas interacciones le llamamos causas, y al estudio y metodología para abordarlas, interpretación histórica. Es aquí donde el acuerdo feliz entre los hijos de Clío llega a su final.

La discrepancia entre historiadores no es fruto del capricho. Al igual que en cualquier otra ciencia del grupo de las sociales el elemento subjetivo juega un papel de primer orden en la forma en que abordamos los hechos del pasado; Y no reconocerlo sería negar cuanto de nosotros forma parte de nuestra visión del pasado humano (Carr, 1961). Por esta causa, algunos nos sentimos atraídos por una u otra escuela de interpretación, Mientras que otros sencillamente niegan cualquier afiliación por no tomar ningún riesgo. Por su parte, los más optimistas piensan que se debe ser lo más objetivo posible, inclinándose inconscientemente a la escuela de Ranke, Langlois y Seignobos (1898) (contar las cosas tal y como sucedieron).

En lo que a mí concierne, siempre he sido un poco reaccionario en cuanto a aceptar las cosas sin buscar explicaciones. De lo contrario, no veo diferencia entre historia y literatura. Con esto reconozco que soy uno de esos atrapados por la subjetividad, de los comprometidos; no creo en nadie que no lo esté, así soy de radical. Es por esto que le asigno una importancia no determinista, si no de primer orden al factor económico como motor poderoso de los procesos sociales.

Algunos dirán, eso es demasiado simplista ¿Entonces, cual es el rol de los factores religiosos, culturales, los pensamientos idealistas, entre otros, en el desarrollo de las sociedades?, a esto contestaré, ellos juegan un gran papel. En las manos de las oligarquías locales son elementos sumamente poderosos y determinante en cualquier proceso social, especialmente como retranca del progreso y los avances de los pueblos.

Precisamente es aquí donde se encuentra el núcleo central de este articulo, más allá del Ser económico, los hombres en sus procesos de interacción social son influenciados por múltiples factores (religiosos, culturales, mentales, biológicos etc.), y los mismos, canalizados por los grupos de poder pueden ser utilizados como herramientas mediáticas en la consecución de sus propios intereses, los cuales generalmente son de tipo económico.

Un ejemplo palpable que ilustra nuestra posición son los procesos de independencia de los Estados modernos, en los cuales podemos ver sin mucha dificultad que en determinado momento los intereses locales se interponen a los de la metrópolis, ocasionando sistemáticos agrietamientos de los vínculos coloniales, hasta llegar a la ruptura. Pero cuando hablamos de intereses locales no necesariamente nos referimos a aquellos que benefician a las mayorías; generalmente esos intereses responden a los núcleos oligárquicos, quienes para legitimar sus aspiraciones utilizan diversos medios, medios tan poderosos que son capaces de colectivizar las individuales y dirigirlas hacia propósitos concretos.

Para sustentar esta afirmación, me permito citar al historiador francés, Pierre Vilar quien señala en este orden lo siguiente: “Los soldados creen que van a la guerra por la patria, en realidad lo hacen por los industriales. (Vilar, 1997).” Por supuesto que el fervor patriótico es clave en los resultados de las guerras. Este es un ejemplo típico de mediatismo, por que aquí se habla del patriotismo, un sentimiento muy individual; el hombre que se identifica con el espacio, con los símbolos del estado; pero que se vuelve instrumento de intereses grupales. ¿Como Explicar que el individuo llegue a hasta el punto de sacrificar su propia vida y la paz espiritual de los suyos?, simplemente porque la patria requiere el sacrificio de sus ciudadanos. La patria que se nos enseña a amar, a reverenciar como cosa sacrosanta, es la misma que se puede usar como instrumento mediático, cuando la coyuntura lo demande, y los grupos oligárquicos necesiten expandir su radio de acción en aras de sus propios intereses.

De forma similar sucede con la religión. Al proclamar la primera cruzada, el Papa Urbano, anima a los fervorosos creyentes con las siguientes palabras:


“Hablo a los aquí presentes, envío un mensaje a los que no están aquí; Es la voluntad de Cristo. A todos quienes acudan allá les serán perdonados sus pecados, si terminan una vida de cautiverio sea en tierra o cruzando el mar, o en la lucha contra los paganos. Yo, a quien Dios ha otorgado esa facultad, concedo ese perdón a los que vayan. (Winks, 2000).

Negar el papel de la fe en las guerras cruzadas como factor de primer orden sería necedad, pero de la misma manera negar que la iglesia dirigió y utilizó este recurso para su propio provecho sería miopía. La ciudad santa, necesita ser rescatada de manos impías, y los creyentes, por lo menos la mayoría de ellos, sienten la obligación de devolver parte del sacrificio de cristo; rescatando los lugares sagrados de manos de los musulmanes erécticos, y dar la vida por causa tan noble es un acto supremo. Esta es la parte emocional, los sentimientos individuales, que canalizados son imprescindibles en la causa de la iglesia y de los nobles europeos.

En este mismo orden, otro de los múltiples ejemplos a los que se puede acudir es el de la reforma protestante. Quien puede regatear el fervor religioso, las necesidades de cambios espirituales en una iglesia que se alejaba del ideal de los primeros creyentes. Hombres como: Juan Hus, John Wicliff, Martín Lutero entre otros. Sus aportes en el plano espiritual sirvieron para afirmar la fe de millones de creyentes, pero también sirvieron de herramientas a los príncipes europeos para librarse del yugo Papal y competir por las riquezas americanas contra el brazo armado del poder católico: El imperio Español.

Me gustaría retomar el análisis de los procesos independentistas para ampliar lo que venimos tratando, con la finalidad profundizar nuestro planteamiento. Por ejemplo, estudiemos algunas características de la independencia de los Estados Unidos de América.

El resquebrajamiento de los lazos entre las colonias norteamericanas y la metrópolis no se presentó de forma súbita como se pudiera pensar. Una serie de medidas fueron creando asperezas que después de un tiempo fueron imposibles limar, estallando como consecuencia brotes de insurrección.

Algunas de estas disposiciones y sus consecuencias fueron las siguientes:
1) En 1651 se establece el acta de navegación con el propósito de robustecer la marina y el comercio británico. Entre otras cosas establecía que el tráfico con las colonias debía hacerse solo en buques ingleses, tripulados por súbditos de esta nación.
2) En 1699 la woolen Act. Prohibió que las colonias exportasen lana.
3) 1732 se corta el cuantioso comercio de sombreros norteamericanos con Irlanda, España y Portugal.
4) En 1750 la industria del hierro también fue afectada considerablemente con medidas de tipo restrictivas.
5) La Molasses Act. Alzó los derechos de importación del azúcar y melaza que vinieran de las colonias holandesas y francesas.
6) La ley de Timbre. A diferencia de la ley del azúcar que afectaba solo a unos pocos mercaderes de Nueva Inglaterra, el impuesto sobre los materiales impresos afecto a todos los ciudadanos.
7) Se Restringió el plazo y la cantidad de papel moneda circulante en las colonias.
8) Se Prohibió a los colonos comprar tierra a los indios reservando ese derecho a la corona.
9) Mediante la Quartering Act. de 1765 los colonos quedaban obligados a dar alojamientos a los soldados ingleses.
10) La Ley del Té.

Dentro de las medidas señaladas considero pertinente referirme de manera particular a esta última. El té como Producto de primer orden en las costumbres astronómicas norteamericanas, se convirtió en un elemento de conflicto entre los comerciantes de las colonias y los exportadores de la metrópolis; puesto que los segundos corrían el riesgo de perder su producto de no lo colocarlo a bajo precio en el mercado de las colonias. La medida, aunque perjudicaba a una pequeña parte parte del comercio exportador, beneficiaba, por el factor costo, a una población altamente consumidora del producto. Entonces, ¿por qué la oligarquía importadora contó con un respaldo tan grande de la población común? Simplemente porque las herramientas mediáticas juegan un papel primordial en la movilidad de las masas; tan poderosas que es capaz de torcer voluntades individuales y de forma colectiva dirigirlas a determinados fines.

En el orden ideológico, la “Masacre de Boston,”es otro ejemplo de cómo los sectores de poder utilizan dichas herramientas. Este acontecimiento fue reproducido artísticamente por Paul Revere en un famoso grabado. El grabado de Revere sobre el enfrentamiento entre un grupo de ciudadanos de Boston y soldados británicos, es uno de los más celebres y apreciados por los norteamericanos. Este fue tan importante para la causa de independencia, que se usó como uno de los principales carteles de agitación y propaganda.

En dicho carter, se describen imágenes conmovedoras como es aquella en que se puede observar a un contingente de soldados británicos en posición de fusilamiento abriendo fuego contra un grupo de ciudadanos indefensos en las calles de Boston. Entre los masacrados se destaca en primer plano a Cripus Attucks, el primer negro en morir por la independencia norteamericana.

Quienes defienden la tesis subjetivista de que la revolución fue un asunto que se enmarca solamente dentro del idealismo mas puro, y ponen de lado otros asuntos mas terrenales pasan por alto el hecho de que resaltar en primer plano la muerte de Cripus Attuck como un mártir de color, perseguía la unidad coyuntural del pueblo norteamericano en un momento determinado de la historia. En estas circunstancias las clases dominantes utilizan los recursos ideológicos, religiosos, patrióticos y culturales para volver las masas contra el invasor extranjero.

Al respecto el historiador norteamericano Arthur M. Schlesinger,. sostiene que “Los comerciantes coloniales por causa de sus propios intereses en librarse de las políticas restrictivas del mercantilismo británico, impulsaron la resistencia norteamericana en las décadas de 1760 y 1770. (Brinkley, 2003)”.

En la declaración de independencia Thomas Jefersson escribe sobre los abusos, usurpaciones e injusticias del imperio contra los colonos americanos, pero de igual forma destaca que el Rey estaba mandando un “... enjambre de oficiales para acosar a nuestro pueblo y acabar con nuestro nuestro sustento.”

En este mismo sentido, la historiadora Adría Martí, en su artículo “Una revolución capitalista” afirma que:

“Fue el mercantilismo, la práctica que se llevó a cabo para realizar tal tarea. No es extraño que dirigiera sus miradas a la naciente patria americana. Desde que en 1607 desembarcara el primer buque inglés repleto de colonos, la historia de los moradores europeos en la otra orilla del Atlántico ha tenido terribles periodos, episodios durísimos que a menudo se olvidan, pero que lograron superarse gracias a la libertad y al capitalismo. Por tanto, no resulta extraño que la revolución americana esté planteada dentro de un contexto profundamente económico pues el capitalismo y la libertad son dos caras de una misma moneda y dos pilares fundamentales sobre los que se basaba el éxito americano hasta entonces. (Martí, 2005)”.

No cabe dudas que el factor económico desempeñó un papel fundamental en la independencia del primer país libre de América; esto se evidencia al identificar los grupos que participaron con un rol protagónico en este proceso: comerciantes, plantadores de Virginia, granjeros de Pensilvana, leñadores de Conneticut, marineros de Nueva Inglaterra, entre otros.

Los ejemplos antes expuestos son sólo pequeñas pinceladas que demuestran cómo el factor económico es capaz de mediatizar las aspiraciones y los sentimientos de los pueblos hacia fines determinados. Es por eso que desde el primer momento he sostenido que no creo en el determinismo económico, porque sería reducionismo, y en realidad, el ser humano es una suma de factores complejos, con los cuales se construye vida social. Pero no soy tan ingenuo como para desconocer el papel de primer orden de la economía en los procesos sociales.

Finalmente, sostengo que los grupos de poder en la consecución de sus propios intereses, son capaces de utilizar formas mediáticas, que incluyen la manipulación de los sentimientos, para a ser ver a las masas cierta afinidad entre sus intereses y los propios. Por consiguiente, no es extraño que se utilicen y exploten simbolismos como nuestra patria, nuestra religión, nuestra idiosincrasia, entre otras formas de mediatismos.

Bibliografía
1-Brinkley, Alan. Historia de Estados Unidos, un país en formación. México, MacGraw-Hill, 2003.
2-Braudel, Fernand. Historia y Ciencias Sociales. Madrid, Alianza, 1968.
3-Martí, Adría. “Una Revolución Capitalista”. (Articulo) 4-Philippe, Pierre. Las Alianzas de Clases. España, Siglo XXI, 1976.
5-Vilar, Pierre. Pensar Históricamente. Barcelona, Crítica, 1997.
6-Winks, Robin. Historia de la Civilización, de la prehistoria a 1647. México, Pearson, 2000.

1 comment:

cosmeperez45 said...

Hecho historico o narracion, la historia de Quisqueya debe ser reescrita para darle con propieadad el sustantivo que merece: Quisqueya es el nombre de la nacion que hoy conocemos como REPUBLICA DOMINICANA. Es republica dominicana, si, porque es parte de la isla de Santo domingo (Saint Domingue), pero cuando utilizamos el gentilicio "quisqueyano", somos exclusivos: "dominicano" es cualquiera.
A campaign in this direction has been started on April 24, 2008. contact:
-Cosme Ezequiel Perez Guillen
at: cosmeperez45@hotmail.com